Rabat: la fortaleza de Akhaltsikhe, rehecha en 2012, con su mezquita, su castillo y su polémica
Desde la carretera de Borjomi, Akhaltsikhe aparece como una ciudad de casas bajas en un valle seco, y encima, en una colina, una muralla con torres almenadas, una cúpula dorada que brilla y un minarete: todo tan limpio, tan entero, tan de piedra nueva, que parece un decorado. Es Rabat, y en parte lo es: la fortaleza que los señores de Samtskhe levantaron en el siglo IX y los otomanos convirtieron en su capital del sur de Georgia estuvo dos siglos en ruinas, hasta que entre 2011 y 2012 el gobierno la reconstruyó entera en catorce meses, con hormigón donde hacía falta y estilo medieval donde no lo había, y la abrió con hotel, restaurantes, tiendas y una oficina de registro civil. Los expertos en patrimonio protestaron, como con Bagrati; la gente de Akhaltsikhe recuperó una colina que era un vertedero, y los visitantes, en general, salen contentos. Conviene saber qué es qué.
Lo que es antiguo
La historia sí lo es: los Jaqeli, los atabegs de Samtskhe que gobernaron este rincón casi como un reino aparte desde el siglo XIII, tuvieron aquí su castillo; en 1578 los otomanos tomaron la región y Akhaltsikhe fue durante 250 años sede de un pachá, con mezquita, madrasa, baños y bazar; en 1828 la tomó el general ruso Paskevich y la fortaleza pasó a ser cuartel, y luego a nada. De todo eso quedan, bajo la piel nueva, los muros del castillo de los Jaqeli, con su torre, la mezquita de Ahmed Pachá, de 1752, de piedra con una cúpula que era de plomo y hoy es dorada, la madrasa de celdas con arcos a su lado, los baños y una iglesia pequeña, la de Santa Marina, reconstruida. La mezquita ya no es lugar de culto: se entra con la entrada y dentro hay una exposición.
Lo que hay que ver
El recinto tiene dos partes. La ciudadela alta, de pago, con la mezquita, la madrasa, el castillo con el museo de historia de Samtskhe-Javakheti, que tiene buenas piezas arqueológicas, cruces y manuscritos de la región y unas vistas desde la torre que valen la entrada, los baños y la iglesia. Y la zona baja, libre, con el hotel dentro de la muralla, los restaurantes con terraza, una tienda de vino, el registro civil donde se casa media región los sábados y jardines con fuentes. Hora y media para la parte histórica, con el museo; una tarde entera si se cena dentro, que es agradable con la muralla iluminada.
Cómo llegar y con qué combinar
Akhaltsikhe está a 210 km de Tbilisi, tres horas o tres y media por Borjomi, con marshrutkas desde Didube; desde Batumi son 230 km y cuatro o cinco horas por el paso de Goderdzi, de montaña y en parte sin asfaltar, o más dando la vuelta por Kutaisi. La fortaleza está en el centro, a diez minutos a pie de la estación. Es la base para el sur: el monasterio de Sapara, a 12 km en el monte; Vardzia y Khertvisi, a 60; las iglesias de Javakheti; y Borjomi, a 50 km, de camino a Tbilisi.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo hace falta?
Hora y media para la ciudadela, la mezquita y el museo; dos horas y media si se añade un café o una comida en la zona baja. Al atardecer, con las murallas iluminadas, es cuando mejor está.
¿Es auténtica?
La historia y los muros de la mezquita, la madrasa y el castillo sí; lo demás es reconstrucción de 2012, hecha con prisa y con estilo libre. Quien busque ruina medieval debe ir a Sapara o a Khertvisi; quien quiera entender el sur otomano de Georgia, aquí lo tiene explicado.
¿Se puede dormir dentro?
Sí, hay un hotel dentro de la muralla, en la zona baja, con las habitaciones mirando al patio y a la mezquita, y varios restaurantes. Es la forma de ver la fortaleza vacía por la mañana temprano.