Yanardag, la ladera que arde desde hace décadas en Absheron: qué es de verdad, por qué no se apaga, el museo nuevo y cómo verla de noche desde Bakú
En Mammadli, un pueblo de la península de Absheron a 25 km de Bakú, entre casas de piedra, pozos de petróleo y descampados, hay una ladera de arenisca gris que arde: al pie de la pendiente, a lo largo de unos diez metros, salen llamas de medio metro a un metro, azules abajo y naranjas arriba, que no se apagan con la lluvia ni con el viento y que llevan ardiendo, por lo que se sabe, desde los años cincuenta. Es Yanardag, la montaña ardiente, la imagen con la que Azerbaiyán se presenta como la tierra del fuego, y es un sitio pequeño, un poco raro y mucho mejor al anochecer, cuando el fuego se ve de verdad y el calor llega a la cara. Esta guía cuenta qué es, qué no es, lo que hay en el centro de visitantes y cómo ir y combinarlo con Ateshgah en media jornada.
Por qué arde
La península de Absheron está sobre un campo de gas y petróleo tan superficial que el gas se escapa por las grietas de la roca porosa, y donde encuentra una salida continua y alguien lo enciende, arde sin parar mientras el gas siga saliendo; en Yanardag la arenisca de la ladera hace de chimenea de un bolsillo de gas, y la franja de fuego es donde sale. La historia local dice que la encendió un pastor por accidente en los años cincuenta, con un cigarrillo o una hoguera, y que desde entonces no se ha apagado; hubo otras llamas así por toda la península, y la mayoría se apagaron cuando la extracción de alrededor les quitó el gas, como pasó en el templo de Ateshgah en 1969. Las llamas tienen de medio metro a un metro, y en los días de lluvia el agua chisporrotea al caer sobre la piedra caliente.
Lo que no es
No es un fuego eterno de la antigüedad: no hay documento que diga que esta ladera ardía antes del siglo XX, y lo que Marco Polo contó en el siglo XIII, una fuente de la que salía un aceite que ardía, era el petróleo de la región, no este sitio. Tampoco hay pruebas de que los zoroastrianos peregrinaran aquí, aunque adoraran las llamas naturales de Absheron en general, y el templo que sí existió, construido por hindúes, está en Surakhani, al otro lado de la península. Lo que sí es Yanardag es el único lugar de los alrededores de Bakú donde el fuego sale del suelo sin tubería, que ya es bastante, y el motivo del nombre de tierra del fuego que el país usa en todo.
El centro de visitantes
El sitio es reserva estatal histórica, cultural y natural desde 2007, y en 2019 se construyó alrededor un recinto con un centro de visitantes: un museo con paneles sobre el gas, el petróleo y el fuego en la cultura de Azerbaiyán, una sala de proyección, un anfiteatro de gradas frente a la ladera para sentarse a mirar el fuego, una tienda y un café con terraza. Hay también una pequeña exposición sobre los otros fuegos de la península y sobre los volcanes de lodo de Gobustan. Con todo, la visita es media hora, una hora si se espera a que oscurezca, que es lo que conviene hacer: con luz de día la llama es un resplandor en la roca, y de noche es lo que promete la foto.
Cómo llegar y cómo combinarlo
Está a 25 km al noreste de Bakú, en Mammadli, a media hora en taxi por aplicación, que es lo más cómodo, pidiéndole al conductor que espere o volviendo con otro desde la entrada; en transporte público se va en metro hasta Koroglu y desde la estación de autobuses de al lado sale un autobús urbano que para en Mammadli, a diez minutos a pie del recinto. Abre todos los días hasta la noche y cobra una entrada pequeña que incluye el museo. Lo normal es encadenarla con el templo del fuego de Ateshgah, en Surakhani, al otro lado de la península, a media hora de coche, haciendo Ateshgah por la tarde con luz y Yanardag al anochecer, con el coche contratado para las dos; en transporte público son dos autobuses distintos desde Koroglu y una tarde entera.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no se apagan las llamas?
Porque el gas natural del subsuelo de Absheron sale sin parar por las grietas de la arenisca de la ladera, y mientras salga gas y haya llama, sigue ardiendo; la lluvia y el viento no bastan para apagarla, aunque la hacen bajar. Se apagaría si la extracción de alrededor agotara el bolsillo, como ocurrió en Ateshgah en 1969, o si alguien la apagara a propósito.
¿Cuánto se tarda desde Bakú?
Media hora en taxi por aplicación desde el centro, 25 km hacia el noreste hasta el pueblo de Mammadli; en transporte público, metro hasta Koroglu y un autobús urbano hasta Mammadli, en total una hora. Lo cómodo es contratar el coche para la tarde y encadenar Ateshgah con luz y Yanardag al anochecer.
¿Es peligroso?
No, las llamas están delimitadas por una barandilla y se ven desde las gradas del anfiteatro, a unos metros, donde llega el calor pero no el fuego; no hay que acercarse más ni, por supuesto, encender nada. El recinto tiene personal y está preparado para visitas de noche.