David Gareja: los monasterios en la roca del desierto, en la frontera que no deja subir a la cresta

Al sureste de Tbilisi la Georgia verde se acaba de golpe: pasado Sagarejo, la carretera entra en un país de colinas desnudas, a franjas rojas, grises y ocres, con hierba rala, sin un árbol y sin un río, que en primavera se cubre de amapolas y en agosto se agrieta. En ese semidesierto, en el siglo VI, un monje llamado David, uno de los trece padres sirios que trajeron el monacato a Georgia, buscó una pared de roca con sombra y excavó una celda, y a su alrededor, durante mil años, otros excavaron celdas, iglesias, refectorios y cisternas hasta formar una veintena de monasterios a lo largo de 25 km de cresta: David Gareja, el desierto de los monjes, que fue durante siglos el centro espiritual y de la pintura de Georgia, y que hoy está partido por una frontera.

Monasterio rupestre de David Gareja, con celdas excavadas en la roca del semidesierto
La Lavra de David Gareja, con las celdas y las iglesias excavadas en la pared de roca.

Lavra, lo que se visita

El monasterio principal, Lavra, está al pie de la cresta, donde acaba la carretera: terrazas de celdas excavadas en la pared, escaleras, una muralla, la torre y la iglesia de la Transfiguración con la tumba de David, donde los monjes, que volvieron en los años noventa, siguen rezando. Se sube por los niveles, se asoma uno a las celdas, se mira el valle de colinas hasta donde empieza Azerbaiyán y se entiende por qué un hombre podía quedarse aquí la vida entera. Una hora. Está la leyenda de la roca de David, de la que el santo hizo brotar agua, y la de los ciervos que le daban leche, que están pintados en todas partes.

Udabno, lo que no se ve

Por encima de Lavra, al otro lado de la cresta, en la ladera que cae hacia Azerbaiyán, está Udabno, el monasterio de las cuevas con los frescos de los siglos X al XIII, la Última Cena, los ciervos de David, los retratos de los donantes, pintados en la roca y conservados por la sequedad: lo mejor del conjunto. La frontera, trazada en tiempos soviéticos cuando nada importaba, pasa por la cresta misma, Azerbaiyán reclama la ladera y desde 2019 sus guardias de frontera impiden subir casi siempre; el sendero de cuarenta minutos existe, pero conviene preguntar en Lavra si ese día se puede, y no insistir si no. Hay otros monasterios, Natlismtsemeli, Dodo Rka, en el lado georgiano, a los que se llega en todoterreno o andando, sin señalizar.

Lo que pasó aquí

Tamerlán arrasó los monasterios a finales del siglo XIV; la noche de Pascua de 1615, el sha Abás I sorprendió a los monjes en la procesión y los mató a todos, miles según la tradición, cuyas reliquias están en Lavra; después, decadencia, y en el siglo XX el ejército soviético convirtió la zona en campo de tiro, con tanques disparando contra las colinas y a veces contra las cuevas. Desde la independencia se ha limpiado, se ha restaurado algo y los monjes han vuelto.

Colinas a franjas rojas y ocres del semidesierto de Gareja
El semidesierto de Gareja, con sus colinas a franjas, en el extremo sureste de Georgia.

Cómo llegar y cuándo

Está a 70 km de Tbilisi por Sagarejo y Udabno, hora y media o dos, con los últimos kilómetros de pista o de asfalto reciente según el año; en temporada sale un autobús turístico diario desde el centro de Tbilisi, con tiempo para la visita y vuelta por la tarde, y si no, taxi por el día o tour. Abril y mayo son los meses, con el desierto verde y con flores; octubre también; en julio y agosto hace 40 grados y no hay sombra, y en invierno la pista puede estar impracticable. Agua, gorra y comida, porque arriba no hay nada, y en el pueblo de Udabno, un par de cafés.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden ver los frescos de Udabno?

Depende del día y de los guardias de frontera azeríes, que desde 2019 cierran el paso a la cresta casi siempre. Lavra, abajo, se visita sin problema; pregunta allí por la situación y no te metas en la cresta si te dicen que no.

¿Cuánto tiempo hace falta?

Una hora para Lavra y otra para la subida a la cresta cuando está permitida; con el viaje desde Tbilisi, medio día largo o un día entero. El autobús de temporada da unas tres horas en el sitio.

¿Cuándo ir?

De abril a mayo, con el desierto en flor y temperaturas suaves, o en octubre; en verano el calor es de 40 grados sin sombra, y en invierno la pista puede cerrarse por barro o nieve. Siempre con agua y gorra.