Borjgalo: el museo de madera de Batumi donde Adjaria cabe en una sala

Batumi es casinos, torres y paseo marítimo, y Adjaria, la región de la que es capital, es otra cosa: pueblos de montaña con casas de madera, mezquitas de madera pintada, terrazas de maíz y té, y una forma de vivir que la costa ha olvidado. Para verla sin subir a las montañas hay un sitio en las afueras de la ciudad: Borjgalo, un museo etnográfico privado que abrió en 2016 y que es, en realidad, la obra de una vida: la de Kemal Turmanidze, un tallista de Adjaria que pasó quince años reproduciendo en madera, a escala, todo lo que recordaba de su infancia en la montaña.

Lo que hay

Salas con maquetas de madera de casas adjaras de dos plantas, con el establo abajo y la vivienda arriba, abiertas por un lado para ver dentro: la cocina con el hogar, el telar, las camas, la despensa. Escenas con cientos de figuras talladas de medio palmo, cada una con su cara y su ropa: una boda con los músicos, la matanza del cerdo, la vendimia y la bodega con las tinajas, el molino de agua, la escuela, la mezquita, el mercado. Instrumentos de verdad, chiboni, la gaita de Adjaria, panduri, chonguri, y trajes, alfombras, herramientas, cestos. Y en el patio, casas de tamaño real, un molino que funciona y un horno. No hay vitrinas ni carteles largos; hay el propio Turmanidze o alguien de la familia explicando pieza por pieza, en georgiano, ruso o inglés básico, con un cariño que se contagia.

Trajes tradicionales y objetos de la vida rural de Adjaria
Trajes y objetos de la Adjaria tradicional, como los que reproduce en madera el museo Borjgalo de Batumi.

Por qué vale la pena

Porque es un museo hecho desde dentro, por alguien que vivió lo que cuenta, y no una colección ordenada por un catálogo. Las maquetas explican mejor que cualquier texto cómo se construía una casa sin clavos, por qué las mezquitas de Adjaria son de madera y parecen graneros, o qué se hacía con el maíz. Se tarda hora y media, y los niños, que en los museos normales se aburren, aquí no.

El otro museo

En el centro de Batumi está el museo estatal de Adjara, el Khariton Akhvlediani, con una sección etnográfica más clásica, trajes, armas, cerámica, fotos antiguas, y salas de arqueología y naturaleza; es el complemento, con vitrinas y en una hora. Para la Adjaria viva, la montaña: Khulo y las mezquitas de madera de los pueblos del valle del Adjaristsqali, a dos horas.

Cómo encajarlo

Borjgalo está en las afueras de Batumi, hacia el sur; se va en taxi en quince minutos desde el centro, y conviene llamar antes o mirar el horario, porque es un museo familiar. Se combina con una mañana de ciudad y, hacia el norte, con el parque dendrológico de Shekvetili, a 40 km, y la playa de Ureki.

Preguntas frecuentes

¿Qué se ve en el museo etnográfico de Batumi?

En Borjgalo, maquetas y cientos de figuras de madera talladas por Kemal Turmanidze que reproducen la vida tradicional de los pueblos de montaña de Adjaria: casas, bodas, bodegas, molinos, escuela, mezquita, con instrumentos, trajes y herramientas de verdad. En el museo estatal de Adjara, la sección etnográfica clásica.

¿Dónde está?

Borjgalo está en las afueras de Batumi, a quince minutos en taxi del centro; el museo estatal de Adjara está en el centro. Conviene confirmar horarios antes de ir, sobre todo fuera de temporada.

¿Vale la pena si solo se está un día en Batumi?

Sí, es la visita que más explica de la región en menos tiempo, hora y media, y la que más gusta a quien viaja con niños. Se combina con el paseo marítimo y el casco viejo en la misma jornada.