Mestia: la base de Svanetia, entre torres de mil años y glaciares a tres horas

La carretera que sube desde Zugdidi sigue el embalse de Enguri, verde y largo, se mete en un cañón de bosque y, al cabo de tres horas, sale a un valle abierto con montañas de 4.000 metros a los lados y, en el fondo, un pueblo de casas de piedra con torres cuadradas de veinte metros, decenas de ellas, como una ciudad medieval italiana trasplantada al Cáucaso. Es Mestia, el centro de Svanetia, un pueblo de 2.000 habitantes a 1.500 metros que los svanos, un pueblo con lengua propia y mil años de autonomía de hecho, defendieron con esas torres de todo el que subió, y que ahora es la base de todo el que viene a andar, esquiar o mirar.

Torres medievales svanas en Mestia, con las montañas del Cáucaso
Las torres de Mestia, de los siglos IX al XIII, entre las casas del pueblo.

Las torres y el museo

Las torres, koshki, son de los siglos IX al XIII: cuatro o cinco pisos de piedra con la base más ancha, sin ventanas abajo, almenas arriba, una por familia, pegadas a la casa, para refugiarse en las venganzas de sangre entre clanes y en las incursiones de fuera, y para guardar lo que valía. Hay más de cuarenta en Mestia y se puede subir a alguna, por escaleras de palo, con el dueño. En el pueblo hay dos museos que no hay que saltarse: el Museo de Svanetia, renovado en 2013, con los iconos, cruces de plata y manuscritos que las iglesias de los valles escondieron de las invasiones durante siglos, entre ellos el evangelio de Adishi, de 897, uno de los libros más antiguos de Georgia; y la casa del alpinista Mikheil Khergiani, el Tigre de las Rocas, que murió en los Alpes en 1969 y al que todo svano venera.

Qué hacer alrededor

El glaciar Chalaadi, la excursión del día: tres horas a pie desde Mestia por el valle del Mestiachala, o media hora en coche hasta el puente y hora y media de subida, hasta la lengua del hielo. Hatsvali, la estación de esquí a 8 km, con telesilla desde el pueblo: en invierno, de diciembre a marzo, pistas; en verano, subida al mirador de Zuruldi, a 2.340 metros, con el Ushba y el Tetnuldi enfrente; Tetnuldi, la otra estación, más grande, abrió en 2016. Y el trek a Ushguli, cuatro días y 58 km por Zhabeshi, Adishi e Iprali, durmiendo en casas de familias, con el vado del río de Adishi a caballo y el paso de Chkhunderi a 2.700 metros: es la caminata de Georgia, y en julio y agosto va mucha gente. Quien no ande, llega a Ushguli en todoterreno en dos horas.

Montañas de Svanetia con glaciares, en el Gran Cáucaso
El paisaje de Svanetia desde los alrededores de Mestia, con cumbres de más de 4.000 metros.

Cómo llegar y cuándo

En avión desde Natakhtari, el aeródromo de Tbilisi, o desde Kutaisi, con Vanilla Sky, en avionetas de 17 plazas que vuelan si hay tiempo y se llenan semanas antes; el aeropuerto de Mestia es de 2010. Por carretera, marshrutka desde Zugdidi, tres horas, con salidas por la mañana coincidiendo con el tren nocturno de Tbilisi, pasando la presa de Enguri; desde Tbilisi en coche son ocho o nueve horas. De junio a septiembre para andar, con julio y agosto como meses seguros en los pasos; octubre, con el bosque en color, es el mes bonito; en invierno, esquí y pueblo nevado, con la carretera abierta casi siempre.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días hacen falta?

Tres para Mestia, el museo, Chalaadi y Hatsvali o Zuruldi, y un día a Ushguli en todoterreno; con el trek a pie a Ushguli, una semana. Menos de dos noches no compensa el viaje de subida.

¿Es peligroso el trek a Ushguli?

No es técnico, pero es alta montaña: cuatro días, pasos de 2.700 metros, un río que se vadea a caballo y tiempo que cambia. Con botas, ropa de lluvia y mapa o guía, lo hace mucha gente cada verano; en solitario y sin experiencia, mejor con guía.

¿Cuándo está abierta Svanetia?

Todo el año por carretera, salvo cortes puntuales por nieve o desprendimientos. Para andar, de junio a septiembre; para esquiar, de diciembre a marzo en Hatsvali y Tetnuldi; mayo y octubre son meses tranquilos, con nieve posible en los pasos.